lunes, 2 de abril de 2012

No me gusta la actitud de los ciclistas urbanos con el resto de conductores

No entiendo, y desde luego no comparto, la animadversión que los ciclistas urbanos muestran por los conductores del resto de vehículos en los foros de ciclismo urbano.

Los conductores de coches son sistemáticamente despreciados. Abundan las generalizaciones siempre negativas y sólo de vez en cuando matizadas con un "no todos, por supuesto" obligado por la necesidad de ser políticamente correcto.

Si los conductores profesionales (autobuses, taxis, etc) ya gozan de mala fama entre los conductores de coches. Esta mala fama se ve ampliada varios órdenes de magnitud entre los ciclistas urbanos aunque, por supuesto, no lleguen a la bajeza de los conductores de 4x4; esos son lo peor de lo peor.

Enlatados, apestosos, humeantes, insolidarios, prepotentes y cuando no directamente asesinos (aunque "no todos, por supuesto") son algunos de los calificativos que se usan, a mi entender con excesiva ligereza, a la hora de referirse a los conductores del resto de vehículos.

El aplauso generalizado, la aprobación por defecto y la aceptación sin discusión del foro de turno fomentan estos comportamientos y es difícil no dejarse arrastrar en esa dinámica (yo mismo no estoy seguro de ser inmune a ella) y olvidar que los que conducen los coches son nuestros hermanos, nuestras madres, nuestros compañeros de trabajo, somos nosotros mismos.

Consciente o inconscientemente los ciclistas urbanos se creen en posesión de una razón moral por el hecho de desplazarse en bicicleta y borrachos de esa razón moral juzgan a los demás a través de un prisma de una simpleza ridícula. ¿Te mueves en coche? ¡eres de los malos! (aunque "no todos, por supuesto"). ¿Te mueves en bicicleta? ¡eres de los buenos! también aunque "no todos, por supuesto", pero si te mueves en bicicleta estás más cerca de los buenos.

Flaco favor hacen estas actitudes a la promoción del ciclismo urbano. Desde ya me impongo la obligación de esforzarme más por no caer en ellas.

A cuidarse
Javier Arias González

3 comentarios:

Rafael Sosa dijo...

Un gran aplauso con reverencia a este post, muchos ciclistas conducen su vehículo con la misma irresponsabilidad y prepotencia o aún peor que los automovilistas más nefastos que podamos imaginar. Y existen automovilistas totalmente respetuosos con los ciclistas y los peatones. Patanes hay entre automovilistas y ciclistas, la diferencia estriva en el tamaño y peso del vehículo que conducen, pero la actitud es la misma.
Soy del pensamiento de que ningún automovilista sale de su casa cada mañana buscando un ciclista para envestir. Los lamentables accidentes, son eso: lamentables accidentes, muchas veces ocasionadas por automovilistas que no vieron al ciclista, o por ciclistas que no fueron prudentes, aunque creo que la gran mayoría (como campana de Gauss) caen en responsabilidad de ambos.

Saludos y felicidades por el blog.

Paco dijo...

Recuerdo mi época de joven peatón y ciclista y cómo me cabreaba porque los coches no respetaban los pasos de cebra, aparcaban donde les daba la gana y se saltaban las normas de tráfico a la torera. Más tarde, cuando tuve mi primer coche me cabreaba al ver cómo los peatones se saltaban sus semáforos a la torera y los ciclistas hacían otro tanto de lo mismo amén de otras burradas varias. Esto ya pertenece al pasado…

Es triste pero con los años soy cada vez más consciente de que el problema no radica en ir o no en bicicleta, en coche, moto o a pie, sino en el carácter de las personas. Mirando alrededor y prestando un poco de atención a todo lo que nos rodea en la calle día a día nos damos cuenta de que estamos rodeados de gente egoísta, asocial, egocéntrica, aprovechada, poco cívica y que ni siquiera saben cómo se escribe la palabra “respeto”. Ignoro si es una tendencia mayoritaria pero constato a la vez que este tipo de gente es la que más llama la atención o influye en la vida diaria. No hay día en el que uno no se cruce con coches que te cortan el paso y te hacen frenar simplemente por meterse en el “hueco” entre tu coche y el de adelante para ganar 2 (¿) metros, bicicletas que aparecen como por arte de magia saltando de la acera a la calzada y atravesándose en el medio del tráfico, peatones que cruzan estando su semáforo de paso en rojo o incluso sin semáforo y de espaldas (“que frene el que venga”!), etc…

Este tipo de personas pueden ir a pie, en bici, en coche, en quad o en patinete… ¡no van a cambiar nunca!
En mi opinión, la actitud correcta no es ya enfadarse ni promover “guerras” callejeras entre las distintas “faunas”, sino permanecer consecuente con las buenas maneras movamos como nos movamos, intentar infundir civismo entre los que nos rodean y en suma, promover que este tipo de comportamiento se haga mayoritario, se “contagie” a los demás.

Chuparuedis dijo...

A mí no me gusta usar adjetivos despectivos hacia los automovilistas por que los trato como personas a no ser que me demuestren lo contrario, y aún así los trato con mucho temple. Llevar esa actitud negativa cuando pedaleamos es perjudicial primero para nosotros mismos, nos impide reaccionar correctamente y discernir lo que es una agresión de un incidente fortuito o un producto de las circunstancias. En un medio donde la gente vive encrespada, donde muchos conductores no se sienten cómodos al volante o directamente se cagan de miedo cuando ven a un ciclista delante de ellos, nuestra actitud y como nos perciban es más importante que nunca porque afectará a como ese o esos conductores perciban a los ciclistas en sus próximos encuentros y al nivel de estres que generen.
Dicho esto hay un adjetivo que no puedo evitar usar y es el de enlatados, aunque no tengo claustrofobia es así como me siento, enlatado, sea en un automóvil, furgoneta, autobus, metro, avión o tren... cuando voy en cualquiera de esos artilugios no dejo de pensar en el viento azotándome la cara, aunque este sea una nube de smog.