sábado, 11 de diciembre de 2010

Carriles bici en las aceras

A raíz de la entrada sobre la sentencia del Tribunal Supremo sobre la ordenanza de Sevilla en la lista de Pedalibre se envió un mensaje en respuesta a éste párrafo de la entrada:

"Me parece también correcto el que sean los ayuntamientos los que decidan cuando un espacio ha de ser peatonal y cuando no. En esa línea no me parece mal que cuando en un espacio peatonal se señale como espacio acondicionado para cualquier tipo de vehículo éste deje de ser un espacio peatonal para pasar a ser otra cosa (carril bici según el Tribunal Supremo en el caso de que se acondicione para las bicicletas). Esto no quita de yo este en contra de que se quiten espacios a los peatones para facilitar la circulación de los vehículos, sea para el vehículo que sea (incluidas las bicicletas)"
Este es el texto del mensaje:
"Una cuestión que no se tiene clara (pues la falsa propaganda de los litigantes dice lo contrario), en Sevilla con respecto a los carriles-bici que van por la acera, la política del Ayuntamiento ha consistido en hacerlos ampliando las aceras y quitando espacio al vehículo, y por tanto, no se lo han quitado al peatón"
Aunque ya reflexioné en su día sobre la cuestión espacio quitado a los vehículos, espacio quitado al peatón en la entrada Peatones en los carriles bici pongo aqui mi respuesta a ese mensaje porque creo que profundiza en algunos de los aspectos apuntados en esa entrada.

Hola xxxxxx,
En mi opinión el que un carril-bici que va por la acera se haya construido quitando espacio a los coches no significa que no se le este quitado espacio al peatón.
De hecho yo creo que un carril bici en una acera quita espacio al peatón independientemente del uso pretérito que haya tenido ese espacio. Los peatones necesitan cruzar los carriles bici de las aceras para acceder a sus coches, a los contenedores de basura, para cruzar la calle, para acceder a las paradas de autobús, para ir al kiosko. Los carriles bici en las aceras obligan a los peatones a cambiar su comportamiento normal, les imponen nuevas normas de comportamiento y suponen un peligro para su integridad física. Me sorprende la facilidad con la que se argumenta la necesidad de carriles bici para que los niños y las personas mayores circulen en bici y se olvida que precisamente esos carriles bici ponen en peligro a los niños y a las personas mayores que circulan caminando.
¿Qué tiene la bicicleta de especial como vehículo para necesitar un espacio exclusivo entre peatones? Si no estamos de acuerdo con se cree un carril motocicleta, independientemente de que sea eléctrica y/o de que limite su velocidad, en una acera que antes era un espacio dedicado a los coches. ¿Por qué si uno para las bicicletas? ¿Por qué no otro para los patines?
¿Para qué? ¿Para poder comportarse con los peatones como acusamos a los conductores de coches de comportarse con los ciclistas? ¿Para convertir el problema de los ciclistas en la calzada en el problema de los peatones en las aceras? ¿Se soluciona un problema o simplemente se convierte en el problema de alguien más débil?
Entiendo que uno de los principales argumentos de los que defienden los carriles bici en las aceras es su efecto en la promoción de la movilidad en bicicleta, pero, ¿nos hemos parado a pensar en el coste, no sólo económico, que también, de lo que se consigue?. Se trata de una solución que no escala, que fomenta los conflictos con los peatones, que consigue carriles bici mal construidos, que fomenta el mito de que hace falta un carril bici en la acera para poder circular en bici, que crea ordenanzas que obligan a los ciclistas a circular por los carriles bici, a desmontar de la bici para cruzar las calles, a llevar timbre en la bici, a limitar su velocidad a 10km/h, que aumenta la agresividad de los conductores de coches frente a las bicis que se encuentran en la calzada. ¿Estamos seguros de que compensa? Yo no.

A cuidarse
Javier Arias González

domingo, 5 de diciembre de 2010

Sentencia del tribunal supremo sobre la ordenanza de Sevilla

Aunque ya ha pasado tiempo no quería dejar de pasar la ocasión de comentar cual es mi opinión sobre la reciente sentencia del Tribunal Supremo sobre la ordenanza de movilidad del Ayuntamiento de Sevilla.

Primero mi interpretación de los hechos
El Tribunal Supremo tenía que decidir sobre tres puntos:

  1. Si una ordenanza urbana puede contradecir la ley de tráfico. O más en detalle si la sentencia recurrida infringía los artículos 137 y 140 de la Constitución, 4.1.a) y 25.2.b) de la Ley 7/1985, de Bases de Régimen Local.
  2. Si los artículos 16, 40, 41 y 44 (los que ordenan los espacios peatonales y los derechos y obligaciones de las bicicletas en los mismos) de la ordenanza de movilidad de Sevilla contradicen la ley de tráfico. O más en detalle si la sentencia recurrida vulneraba los artículos 93.2 y 121.5 del Real Decreto 1428/2003.
  3. Si los ayuntamientos pueden permitir a las bicicletas aparcar en los árboles o en el mobiliario urbano. O más en detalle si la sentencia recurrida conculca el artículo 79 de la citada Ley de Bases de Régimen Local 
El Tribunal Supremo ha decidido que:

  1. Las ordenanzas municipales no pueden contradecir la ley de tráfico. Más en concreto el Tribunal Supremo apoya la sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía cuando dice: "Siendo por tanto innegable la competencia regulatoria del Ayuntamiento, tampoco es limitada [yo creo que esto se trata de una errata y que en realidad lo que se quiere decir es "ilimitada"], sino que depende de la ley de Tráfico y su reglamento, a las cuales no puede contradecir".
  2. Los artículos 16, 40, 41 y 44 no contradicen la ley de tráfico. Más en concreto la sentencia dice que es erróneo anular los artículos 16, 40, 41 y 44 por considerar que los itinerarios ciclistas, tal como se definen en la ordenanza de movilidad de Sevilla ("Espacio acondicionado para la circulación de bicicletas en una zona peatonal y que debe de disponer de señalización horizontal o vertical o ambas. En estos itinerarios, tiene preferencia el peatón ..."), contradicen la ley de tráfico en su definición de zona peatonal ("Parte de la vía, elevada o delimitada de otra forma, reservada a la circulación de peatones. Se incluye en esta definición la acera, el andén y el paseo"). El argumento que presenta el Tribunal Supremo es: "al acotar un espacio lateral o parte de las aceras que antes era del exclusivo uso de los peatones para que puedan circular por un nuevo pasillo las bicicletas, no se conculcó con esta delimitación la zona peatonal, pues, aunque pueda quedar un poco reducida, en modo alguno significa que se deba compartir el paso de los peatones y el de los ciclistas, ya que para ello, se establece en los artículos anulados una zona específica para el carril-bici, que por ello, necesariamente deja de ser peatonal"
  3. Que los ayuntamientos tienen el derecho a decidir si permiten o no aparcar bicicletas en los árboles o en el mobiliario urbano. Más en concreto el Tribunal Supremo afirma que "la Corporación municipal como titular de los bienes de dominio público -artículo 79 de la Ley de Bases de Régimen Local- excepcionalmente puede autorizar que se puedan estacionar las bicicletas en estos lugares públicos siempre y cuando no se perjudique la salud del árbol, ni impidan su perfecta visibilidad y siempre que no entorpezcan el paso de peatones".
En definitiva el Tribunal Supremo declara "conforme a derecho el acuerdo adoptado por el Pleno del Ayuntamiento de Sevilla en sesión de veintiuno de septiembre de dos mil siete, por el que se aprobó la Ordenanza de Circulación de Peatones y Ciclistas."

Ahora mi opinión sobre la sentencia
A mi la sentencia me parece correcta en general.

Me parece correcto que las ordenanzas de movilidad de los ayuntamientos no puedan contradecir la Ley de Tráfico. La Ley de Tráfico aporta un marco genérico para todos los españoles de forma que cuando viajamos de una ciudad a otra tenemos la seguridad de que las normas básicas de circulación son válidas en todas las ciudades.

Me parece correcto que sean los ayuntamientos los que decidan donde dejan aparcar las bicicletas en sus ciudades. Después de todo la decisión de donde se pueden aparcar el resto de vehículos (coches, camiones, etc) la tienen los ayuntamientos.

Me parece también correcto el que sean los ayuntamientos los que decidan cuando un espacio ha de ser peatonal y cuando no. En esa línea no me parece mal que cuando en un espacio peatonal se señale como espacio acondicionado para cualquier tipo de vehículo éste deje de ser un espacio peatonal para pasar a ser otra cosa (carril bici según el Tribunal Supremo en el caso de que se acondicione para las bicicletas). Esto no quita de yo este en contra de que se quiten espacios a los peatones para facilitar la circulación de los vehículos, sea para el vehículo que sea (incluidas las bicicletas).

Reacciones a la sentencia
Una vez que he sacado mis propias conclusiones sobre la sentencia del Tribunal Supremo no he podido dejar de sorprenderme por las múltiples reacciones a la misma. Todas, en general, asegurando que el Tribunal Supremo avala la circulación de las bicicletas por las zonas peatonales. Cito, por ejemplo, la de ConBici: "En concreto, el Alto Tribunal avala nuestras tesis en lo que respecta a la legalidad de permitir el tránsito de bicicletas por aceras y zonas peatonales bajo determinados supuestos, así como de permitir el amarre de bicicletas a farolas, señales de tráfico y otros elementos del mobiliario urbano".

Me sorprendo porque esas interpretaciones de la sentencia del Tribunal Supremo son incorrectas. Y son incorrectas porque el Tribunal Supremo en ningún momento entra a valorar la frase del artículo 41 de la ordenanza de movilidad de Sevilla que hace referencia a la circulación por las zonas peatonales y las aceras ("En zonas peatonales y en aceras de más de cinco metros de anchura, en los que al menos tres de ellos estén expeditos y no exista carril bici señalizado, las bicicletas podrán circular, en los momentos en los que no exista aglomeración de viandantes, siempre que: a) Mantengan una velocidad moderada por debajo de los 10 km/hora. b) Respeten en todo momento la prioridad de los peatones. c) Mantengan una distancia de al menos un metro con la fachada de los edificios, así como con los peatones en las operaciones de adelantamiento o cruce, y d) No realicen maniobras negligentes o temerarias que puedan afectar a la seguridad de los peatones").

Y el Tribunal Supremo no entra a valorar esta frase porque el Tribunal Supremo lo que hace es analizar la sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía y en esta sentencia, en los fundamentos jurídicos octavo a decimotercero, el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía en ningún momento menciona esa frase como argumento para anular el artículo 41, sólo se mencionan los "itinerarios ciclistas señalizados en zonas peatonales" y las "zonas de tránsito compartido entre peatones y bicicletas, por las que éstas últimas circularán por los lugares debidamente señalizados".

¿Qué significa todo esto?

Primero
Ninguna sentencia ha entrado a valorar si la frase "En zonas peatonales y en aceras de más de cinco metros de anchura, en los que al menos tres de ellos estén expeditos y no exista carril bici señalizado, las bicicletas podrán circular, en los momentos en los que no exista aglomeración de viandantes, siempre que: a) Mantengan una velocidad moderada por debajo de los 10 km/hora. b) Respeten en todo momento la prioridad de los peatones. c) Mantengan una distancia de al menos un metro con la fachada de los edificios, así como con los peatones en las operaciones de adelantamiento o cruce, y d) No realicen maniobras negligentes o temerarias que puedan afectar a la seguridad de los peatones" includa en el artículo 41 de la ordenanza de movilidad de Sevilla contradice o no la Ley de Trafico.

Segundo
Que la citada frase contradice claramente "la definición de "zona peatonal" del número 56 del Anexo LT: "parte d la vía, elevada o delimitada de otra forma, reservada a la circulación de peatones. Se incluye en esta definición la acera, el andén y el paseo"; y la prohibición del art. 121.5 RCG: "la circulación de toda clase de vehículos en ningún caso deberá efectuarse por las aceras y demás zonas peatonales". Prohibición que incluye a las bicicletas, que son vehículos según los número 4, 5 y 6 del Anexo LT.". Y que dado que el Tribunal Supremo ha establecido que las ordenanzas de movilidad de los ayuntamientos no pueden contradecir la Ley de Trafico la inclusión esa frase en la ordenanza de movilidad es, sencillamente, contraria a derecho. Lo que abre la puerta no sólo a que cualquiera pueda denunciar esa frase del artículo de la ordenanza de movilidad de Sevilla (y de cualquier otra ciudad que siga su ejemplo), también a que cualquier peatón que sufra un accidente en una zona peatonal o acera pueda denunciar al ciclista y al ayuntamiento en cuestión.

Tercero
Que la sentencia del Tribunal Supremo todavía puede ser recurrida ante el tribunal constitucional. En concreto la empresa FEYJOSE S.L. tiene 30 días desde la publicación de la sentencia (8/11/2010) para presentar su recurso. Desconozco si lo piensan hacer.

Cuarto
Que se equivocan los que piensan que esta sentencia avala la circulación de bicicletas por las zonas peatonales y las aceras.

Quinto
Que aunque el Tribunal Supremo no haya entrado a valorar la citada frase del artículo 41, su sentencia considera "conforme a derecho el acuerdo adoptado por el Pleno del Ayuntamiento de Sevilla". Por tanto, a día de hoy, en Sevilla se puede circular en bicicleta por las zonas peatonales y las aceras siempre que se cumplan los supuestos descritos en la ordenanza.

A cuidarse
Javier Arias González

Actualización 8/Diciembre2010
En respuesta a mi envío de esta entrada a la lista de correo de Pedalibre he tenido un intercambio de correos con Cook9707 sobre este tema que creo que es interesante añadir a esta entrada para acoger una interpretación a la sentencia de Tribunal Suprema alternativa. Copio a continuación en su integridad los cuatro correos de esa conversación.

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Javier,


No me lo he podido estudiar con el cariño que requiere, pero me temo que mi lectura de la sentencia no coincide con tu interpretación.


El fallo de la Sentencia considera ajustado a derecho el artículo 41 de la Ordenanza en su integridad, uno de cuyos puntos es la regulación de la circulación ciclista por las aceras. El fallo de la sentencia es que este artículo no es contrario al Reglamento de Circulación.


Sin embargo, si se leen con atención los fundamentos de la sentencia que bien resumes en tu correo: "la sentencia dice que es erróneo anular los artículos 16, 40, 41 y 44 por considerar que los itinerarios ciclistas, tal como se definen en la ordenanza de movilidad de Sevilla (*"Espacio acondicionado para la circulación de bicicletas en una zona peatonal y que debe de disponer de señalización horizontal o vertical o ambas. En estos itinerarios, tiene preferencia el peatón ..."*), contradicen la ley de tráfico en su definición de zona peatonal (*"Parte de la vía, elevada o delimitada de otra forma, reservada a la circulación de peatones. Se incluye en esta definición la acera, el andén y el paseo"*). El argumento que presenta el Tribunal Supremo es: *"al acotar un espacio lateral o parte de las aceras que antes era del exclusivo uso de los peatones para que puedan circular por un nuevo pasillo las bicicletas, no se conculcó con esta delimitación la zona peatonal, pues, aunque pueda quedar un poco reducida, en modo alguno significa que se deba compartir el paso de los peatones y el de los ciclistas, ya que para ello, se establece en los artículos anulados una zona específica para el carril-bici, que por ello, necesariamente deja de ser peatonal"*


Lo flipante por tanto es que el razonamiento del Tribunal - nos parezca bien, mal o regular - puede ser lógico para validar los itinerarios acotados y señalizados por una acera - como puede ser una "acerabici" -. Lo que no es lógico es utilizar este razonamiento para validar la circulación por las aceras, despacito y con cuidado, porque por definición se trata de situaciones en las que el espacio del ciclista no está acotado.


Lo que sucede en mi opinión es que estamos ante una sentencia con un vicio de incongruencia entre los fundamentos jurídicos de la Sentencia y el fallo, o peor, un vicio de falta de motivación causante de falta de tutela judicial efectiva.


Dicho de forma sencilla. Con los fundamentos jurídicos de la Sentencia, lo lógico hubiera sido considerar parcialmente conforme a derecho el artículo 41 de la ordenanza (en lo que se refiera a itinerarios ciclistas señalizados) y, sin embargo, anular la parte de dicho artículo relativa a la circulación por las aceras.


Yo creo que es un caso claro de ilógica intrínseca entre fundamentos y fallo.


Bien estudiado, debería servir para tratar de echar abajo el fallo en lo que se refiere a la circulación ciclista por las aceras.


Ojalá que se recurra y que se le corten - jurídicamente - las alas a los cicleatones.


Saludos,

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Hola Cook,

La tarea del Tribunal Supremo (TS) es decidir sobre un recurso de casación. Es decir, decidir, únicamente, si la sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA) ha interpretado correctamente la ley.

Para realizar su tarea el Tribunal Supremo se va a los fundamentos de derecho de la sentencia del TSJA, analiza los argumentos del juez del TSJA y lo que se encuentra es que el argumento esgrimido por el juez del TSJA es que el artículo 41 ha de anularse porque: "El Anexo de la Ordenanza define los "itinerarios ciclistas señalizados en zonas peatonales: Espacio acondicionado para la circulación de bicicletas en una zona peatonal y que debe disponer de señalización horizontal o vertical, o ambas". En éstos itinerarios tiene preferencia el peatón. Tales itinerarios contradicen la definición de "zona peatonal" del número 56 del Anexo LT: "parte d la vía, elevada o delimitada de otra forma, reservada a la circulación de peatones. Se incluye en esta definición la acera, el andén y el paseo"; y la prohibición del art. 121.5 RCG: "la circulación de toda clase de vehículos en ningún caso deberá efectuarse por las aceras y demás zonas peatonales". Prohibición que incluye a las bicicletas, que son vehículos según los número 4, 5 y 6 del Anexo LT.".

A mi entender el TS lo que hace es decidir si esa interpretación de la ley es correcta o no, pero en ningún momento entra a evaluar si la parte que permite circular bicicletas por las aceras es legal o no, de hecho no argumenta sobre ello, ya que esa parte no se menciona en la sentencia del TSJA.

De mencionar algún fallo en estas sentencias yo consideraría más fallo el que el TSJA no haya incluido en sus fundamentos jurídicos la parte del artículo 41 que permite circular por las aceras.

En cualquier caso, sea por "ilógica intrínseca entre fundamentos y fallo" sea porque el TS no podía entrar a valorar ese punto el hecho es que a día de hoy la ordenanza de movilidad de Sevilla es legal.

Estaría bien enterarse si al final esta sentencia es recurrida al constitucional y, ya de paso, si sería posible recurrir ese artículo en caso de que se incluya algo parecido en la ordenanza de movilidad de Madrid (todavía tengo pendiente leerme el texto final que se ha aprobado).

A cuidarse
Javier Arias González
unciclistaurbano.blogspot.com

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Javier,


Veo el mismo punto que tú, pero le doy una interpretación jurídica distinta. En el fondo, creo que lo que planteamos es un bonito tema de procesal administrativo.


Entiendo que tu planteamiento es que debido a que la Sentencia del TSJ no dice explícitamente que el art. 41 de la Ordenanza en el punto que autoriza la circulación por determinadas aceras (despacito y con cuidado) sea contrario a la Ley de Tráfico, el TS por congruencia no debe (¿ni puede?) entrar a pronunciarse sobre esa cuestión, que no está planteada en la sentencia del Tribunal de instancia que se recurre. Desde esta perspectiva, la cuestión está fuera del alcance del análisis del TS en el recurso de casación. Pronunciarse sobre ella sería así quizás una incongruencia ¿extra petitum? , un desajuste entre lo que las partes piden o están debatiendo y el pronunciamiento del tribunal.


Aunque como te digo no me lo he estudiado con cariño, a mí me suena excesivamente formalista y rígida la anterior interpretación procesal.


El fallo del TSJ anulaba íntegramente el art. 41 de la Ordenanza y, aunque ciertamente la redacción de los fundamentos de la sentencia de instancia es mejorable, el objeto del debate sí estaba centrado en la compatibilidad o no del artículo 41 de la Ordenanza *en su integridad* con lo previsto en la Ley de Tráfico y en el Reglamento de Circulación. No hay que pasar por alto que se cita expresamente como base de la sentencia del TSJ anulando el 41 de la ordenanza la prohibición del art. 121.5 Reglamento General de Circulación : "la circulación de toda clase de vehículos en ningún caso deberá efectuarse por las aceras y demás zonas peatonales".


No se trata por tanto de plantear cuestiones nuevas al TS, ni estaríamos en riesgo de incongruencia extra petitum si el TS hubiera concluido que una parte del art. 41 de la ordenanza es contrario a derecho.


La posición sería distinta si el TS hubiera considerado que el art. 121.5 Reglamento General de Circulación no resulta de aplicación o no debe prevalecer sobre el art. 41 de la Ordenanza.


Pero sin embargo, el TS afirma que la prohibición del art. 121.5 Reglamento General de Circulación resulta de aplicación y que la Ordenanza debe respetarla, sólo que, en opinión del Alto Tribunal, existe una interpretación conforme del art. 41 de la Ordenanza que hace que no sea contraria al 121.5 del RGC: una vez que se delimita cierto espacio en la acera o en la zona peatonal, el TS considera que el art. 41 de la Ordenanza respeta el art. 121.5 del RGC.


Yo creo que el fallo es incorrecto. A partir de aquí, en mi opinión el TS debió de entrar a fondo a interpretar la legalidad completa del art. 41 de la Ordenanza y concluir que, claramente, sigue existiendo una parte del artículo 41 de la Ordenanza, la relativa a la circulación por las aceras, que sigue siendo incompatible con el art. 121.5 del RGC, inclusive en la interpretación laxa del mismo adoptada por el TS en la sentencia.


No se trataba de salirse de las pretensiones de las partes. Quizás para salvar la falta de claridad de la sentencia de instancia el TS pudo y debió aplicar el principio "iura novit curia" (según la wikipedia: Iura novit curia es una aforismo latino, que significa literalmente "el juez conoce el derecho", utilizado en derecho para referirse al principio de derecho procesal según el cual el juez conoce el derecho aplicable y, por tanto, no es necesario que las partes prueben en un litigio lo que dicen las normas. El principio, sirve para que las partes se limiten a probar los hechos, y no los fundamentos de derecho aplicables. El juez debe someterse a lo probado en cuanto a los hechos, pero puede ampararse en ese principio para aplicar un derecho distinto del invocado por las partes a la hora de argumentar la causa.)


Lo que a todas luces tenemos es un resultado que es jurídicamente chocante. Tenemos una sentencia que dice que sigue vigente la prohibición del art. 121.5 Reglamento General de Circulación : "la circulación de toda clase de vehículos en ningún caso deberá efectuarse por las aceras y demás zonas peatonales" y que dice también que dicha prohibición se respeta si se acota y señaliza una zona específica de la acera, pero al final sigue en vigor el controvertido art. 41 de la Ordenanza que autoriza la circulación ciclista por las aceras en determinadas condiciones, aún no existiendo un acotamiento y señalización específicos como parece requerir el tribunal.


En todo caso, pese a que el art. 41 de la Ordenanza sigue en pie y pese a la euforia de Conbici, estoy de acuerdo con que la sentencia contiene munición suficiente para atacar en futuros recursos tanto el propio art. 41 de la Ordenanza en lo que se refiere a la circulación ciclista por las aceras, como otros preceptos de Ordenanzas municipales que traten de seguir la línea de autorizar la circulación ciclista por las aceras.


Al final, no hay que descartar que pueda acabar prevaleciendo una interpretación distinta que suponga una más acertada aplicación de la ley. Claro que la clave para conseguirlo será que la legislación estatal sobre tráfico actualmente vigente no se modifique - como sospecho que se pretende desde determinadas instancias - para dar un mayor amparo jurídico a los cicleatones. Si los cicleatones tienen finalmente éxito en su presión de modificar en su favor la Ley de Tráfico y el Reglamento de circulación, su posición se haría definitivamente fuerte.


Saludos,

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Hola Cook,

He de reconocer que llegados a este punto de la discusión yo ya no tengo más argumentos para ofrecer. Creo entender la interpretación jurídica que haces de la sentencia y, sinceramente, me parece muy bien argumentada, consistente y por tanto absolutamente válida.

Se escapa a mi conocimiento el saber si el TS se limitó a analizar exclusivamente los fundamentos de la sentencia del TSJA o si en realidad "estamos ante una sentencia con un vicio de incongruencia entre los fundamentos jurídicos de la Sentencia y el fallo, o peor, un vicio de falta de motivación causante de falta de tutela judicial efectiva" como tu la has descrito.

En cualquiera de los dos casos estamos de acuerdo en que hay margen en esta sentencia para discutir el intento de futuras ordenanzas municipales de permitir la circulación de bicicletas por las aceras y zonas peatonales, siempre y cuando la Ley de Trafico no cambie.

Un saludo
Javier Arias González
unciclistaurbano.blogspot.com