viernes, 17 de septiembre de 2010

Oficina de la bici de Madrid

El Ayuntamiento de Madrid ha presentado hoy la página web de la oficina de la bicicleta (nota de prensa).

La página puede encontrarse en www.munimadrid.es/oficinadelabici

No he tenido mucho tiempo para analizar la página, pero lo que enseguida me ha llamado la atención han sido sus Consejos para circular en bicicleta por la ciudad.

Copio literalmente algunos de los párrafos (las negritas son del original, los resaltados en amarillo míos):


Circular en bici por la ciudad no es peligroso, siempre y cuando se haga de forma prudente y atendiendo las normas básicas. El tráfico sigue unas pautas predecibles y el comportamiento de los conductores motorizados en su inmensa mayoría es mejor de lo esperado, ya que existe un miedo por su parte a dañar al ciclista.
  • Circula por el centro de tu carril, y hazte respetar. Una bicicleta arrimada al borde de la carretera despierta la tentación de adelantar en los coches, aunque no se pueda mantener una distancia prudencial durante el adelantamiento. Y un coche aparcado puede abrir sus puertas sin mirar y derribar al ciclista.
  • Circula por el carril derecho. Los coches no esperan encontrar un usuario lento en el carril izquierdo (el rápido), y dado que adelantar por la derecha es poco común, se desconciertan. No obstante, si tienes que girar a la izquierda es mejor situarse en este carril con antelación. Si el carril derecho está ocupado, circula por el inmediato a tu izquierda.
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  • Acata las normas de circulación.
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y sobre todo...
  • Pon especial cuidado al circular por tu carril cuando pases a la altura de una desviación a la derecha. Muchos conductores no señalizan su maniobra de giro a la derecha, te cortan el paso y crean situaciones de riesgo.
  • No te fíes de las maniobras de los coches hasta el último momento y ten los frenos a punto sobre todo cuando circules a la altura de ellos. Ten en cuenta que, aunque puedas tener la razón, ante un accidente con un coche la bicicleta lleva siempre las de perder.
  • No circules demasiado pegado a los coches aparcados. Los coches que circulan a tu izquierda no prevén si vas a necesitar espacio porque un coche que esté parado a tu derecha abra su puerta. Es una más de las razones por las que te pedimos que circules por el centro del carril.
  • En las rotondas, compórtate como otro vehículo más. Si entras con miedo los automovilistas te echarán a la derecha. Salvo que vayas a usar la primera salida a la derecha, no renuncies a los carriles centrales. Aunque vayas más lento, los coches tendrán que adaptar su velocidad a la tuya.
  • Pon máxima precaución en momentos de intensidad de tráfico y no te quedes entre dos carriles. No importa que estés en un carril a la izquierda, incluso con más motivo en esos casos, permanece en el centro de él. En algunas ocasiones será preferible esperar unos metros para realizar la maniobra.

Por mi parte sólo puedo felicitar al Ayuntamiento por esta iniciativa y por estos consejos que apuntan hacia el modelo de movilidad en bicicleta que me parece el más adecuado.

Ya tenemos plan director de movilidad ciclista, ya tenemos un proyecto de cambios a la ordenanza de movilidad y acabamos de añadir al conjunto la oficina virtual de la bicicleta. Ahora sólo falta que nos concentremos en poner bicicletas en las calles.

A cuidarse
Javier Arias González

4 comentarios:

eulez dijo...

De nada sirve todo esto si no se insiste en el problema que supone el tráfico en la ciudad. Si no se controla, limita o al menos se hace campañas de concienciación en la población (en TeleMadrid a ser posible) no hay nada que hacer.

Estos consejos son los que ya sabemos todos los que vamos en bici, no aportan nada nuevo. El problema reside en cómo se hace que la gente se tire a la calle con la bicicleta. Cómo se hace para que los conductores se fijen y cumplan las normas de circulación todos debemos cumplir.

Yo voy a seguir yendo en bici, pero la gente que tengo alrededor lo ve muy peligroso y, en el mejor de los casos, muy difícil (un compañero de Sevilla que iba todos los días en bici a la universidad allí, aquí no se atreve). Eso es lo que hay que resolver. Y eso no pasa por intentar convencer a la gente de que se tire a la calle porque puede ir por el centro del carril. Pasa por limitar de una vez un tráfico desmedido y contaminante. O por hacer carriles bici como deberían hacerse.

Pero ninguna de las dos cosas se van a hacer. Lo que se hace es hacer una página web para repetirle a los ciclistas que sí van en bici por Madrid algo que ya sabemos todos. Que se lo digan a los conductores, no a nosotros.

Mojarrison dijo...

Discrepo con Eulez, para poner algo de pimienta ;)
El problema no es el tráfico, ya que lxs que vamos en bici también somos tráfico, el problema es la inmensa cantidad de latas que hay entre el tráfico (en el que se incluyen también autobuses, peatones, tranvías donde los haya, etc.)
El hAyUntamiento ha hecho lo de siempre, no sé porqué nos sorprendemos tanto.
Sigan pedaleando!

PD: Javier, me paso de vez en cuando por tu bitácora, igual que por la de Eulez, y aún no os conozco a ninguno de los 2 "in person", a ver si la próxima BC os puedo invitar a unos zumos de cebada (o de lo que sea)

Juan Carlos I dijo...

Discrepo con Eulez y estoy deacuerdo con Mojarrison

Para conducir la bicicleta por la ciudad no sólo hay que saber montar en bici (pedalear y mantener el equilibrio), sino que es imprescindible saber utilizarla como un vehículo. La creencia de que se puede utilizar como medio de transporte al margen del tráfico de vehículos no responde con la realidad. Huir del resto de vehículos utilizando aceras y carriles bici no evita la interacción permanente con el tráfico, llegando a ser estas interacciones incluso más arriesgadas, así como, perjudiciales para los peatones. Muchas veces se confunde la sensación de inseguridad con la inseguridad real, que disuade a muchas personas de utilizar la bicicleta en la calzada. Por ejemplo: un adelantamiento al ciclista puede transmitir sensación de peligro, aun cuando se haga correctamente; un vehículo que circula tras el ciclista puede transmitir sensación de intimidación, aunque el conductor del vehículo no tenga ninguna actitud violenta; la velocidad que puedan alcanzar otros vehículos puede despertar una opinión generalizada de que la calzada es un lugar peligroso, sin embargo, dichos vehículos reducen la velocidad cuando detectan que hay otro circulando a una velocidad menor; etc.

Igual que se aprende a circular por la ciudad con cualquier otro vehículo o a cruzar la calle andando por el lugar adecuado, también es necesario aprender a conducir la bicicleta de manera que el ciclista tenga las herramientas adecuadas para conocer los riesgos y poder evitarlos. Una vez haya adquirido estos conocimientos, el ciclista estará en disposición de circular autónomamente con total confianza y seguridad por cualquier tipo de vía urbana, independientemente de sus características (avenidas, rotondas, calles, zonas residenciales, etc.).

Una desacertada opinión considera que sobre los ciclistas se cierne una fatalidad que, al parecer, no sufre el resto de usuarios de la calle: los accidentes debido a despistes, imprudencias e irresponsabilidades y/o imprevistos de cualquier índole. Como bien se sabe, esta lacra afecta por igual a todos los usuarios de la calle. Por ejemplo: un conductor ebrio conduciendo un coche es tan peligroso para un ciclista como para un motorista, peatón, conductor de otro coche, e incluso para sí mismo.

De esta forma, circular en bicicleta por la ciudad no es más arriesgado que hacerlo en cualquier otro tipo de vehículo. Las calzadas de todas las ciudades son perfectamente ciclables si se siguen unas reglas sencillas que permiten al ciclista evitar los accidentes urbanos más habituales

Mojarrison dijo...

A partir de ahora, tendré que decir que yo también soy JuanCarlista ;)

"Las calzadas de todas las ciudades son perfectamente ciclables si se siguen unas reglas sencillas que permiten al ciclista evitar los accidentes urbanos más habituales" -> Por ejemplo, una conducción defensiva, quicir, hay que ver qué maniobras van a ejecutar los vehículos que nos rodean, aunque no las señalicen. También ayuda un espejito retrovisor para evitar girar la cabeza (y la tortícolis posterior), señalizar los cambios de sentido, etc.

Más carril coche en ciertas calles, no en todas, y menos carril bici.