lunes, 19 de enero de 2009

Hazte tu propio carril bici - Alumbrado de seguridad

La empresa Altitude Inc. ha desarrollado un sistema de alumbrado para bicicletas que me parece interesante. 


Imagen extraida de Dustbowl


Podéis encontrar más detalles (en inglés) en: Light Lane - Concept from Altitude’s Alex Tee and Evan Gant

Lo que me parece interesante no es que el sistema de alumbrado simule un carril-bici, sino el concepto de utilizar el sistema de alumbrado para delimitar el espacio de seguridad del ciclista. Siguiendo este mismo concepto me parecería interesante que el sistema de alumbrado cubriese también los laterales e incluso la parte delantera.

Estaría bien poder probarlo y así estudiar su efecto en el resto de conductores.

Actualización 22/Enero/2009
Mayte en la entrada Light-Lane: llévate el carril bici puesto de su magnifico blog biciplegable.es ha publicado una entrada con una descripción y el razonamiento detrás de este concepto por parte de los creadores.

A cuidarse
Javier Arias González

domingo, 18 de enero de 2009

"Jugando" a defender un carril-bici frente al ayuntamiento

Estoy haciendo un International Executive MBA en el Instituto de Empresa (IE). El pasado Jueves tuvimos un workshop sobre presentaciones. En este tipo de workshops se hacen grupos y se le encarga a cada grupo que prepare una presentación para que luego la exponga a toda la clase y así el profesor pueda dar su opinión y sugerencias.

Curiosamente uno de los grupos (no al mío) tuvo que preparar una presentación en la que se defendiera frente a responsables del ayuntamiento la creación de un carril bici desde el Instituto de Empresa (María de Molina 12, Madrid) al centro de la ciudad (que yo interpreté como: "hasta la puerta del sol").


Como no podía ser de otra manera asistí con interés a la presentación de mis compañeros y presté especial atención a los argumentos que usaron. Argumentos que se pueden resumir en:
  1. Menos contaminación 
  2. Más salud
  3. Mejor publicidad para la ciudad
No puedo decir que me sorprendiesen sus argumentos, pero si tenemos en cuenta que casi la totalidad de los componentes del grupo eran extranjeros me llamó la atención la importancia que le dieron al argumento de la publicidad de la ciudad. Obviamente mencionaron Amsterdam, Londres y Paris, pero también mencionaron Barcelona y Sevilla. Hasta ahora yo nunca había considerado ese argumento como uno de las razones para la promoción de la bicicleta; pero me lo apunto. 

Dos conclusiones más obtuve de la experiencia. Una buena y una mala.

La buena es que las escuelas de negocio, el Instituto de Empresa en particular, también hablan sobre la bicicleta. Incluso sus alumnos, los del Internation Executive MBA en particular, los de ese grupo concreto para ser más preciso, se mostraron convincentes y convencidos en sus argumentos.

La mala es que toda la discusión se planteó asumiendo de partida que el carril bici era la única opción posible. Y esto me parece preocupante. No por este ejercicio concreto en el IE, sino porque es algo que creo observar en casi todo el mundo (politicos, ciudadanos no ciclistas e incluso muchos ciclistas urbanos). Me da la sensación que cada vez que se piensa en como integrar la bicicleta en una calle la pregunta a responder es ¿por donde metemos el carril bici?. Y esto me parece preocupante. Yo no creo saber cual es la mejor manera de implementar una movilidad ciclista en Madrid, pero si creo que usar siempre como punto de partida el carril bici es un error.

A cuidarse
Javier Arias González

jueves, 8 de enero de 2009

El impacto de las bicicletas eléctricas en la movilidad urbana


Imagen sacada de El Pais

En la entrada Bicicletas eléctricas me había dejado pendiente el analizar el impacto que las bicicletas eléctricas tendrían en la movilidad urbana. En esta entrada me propongo hacer un primer análisis.

Vaya por delante que este no es, ni pretende ser, un análisis profundamente meditado. Más bien mi intención es proponer una primera hipótesis que me pueda servir de base para interpretar la evolución de las bicicletas eléctricas y su uso en la movilidad urbana.

La existencia de bicicletas eléctricas es posible en gran parte gracias al avance tecnológico en el mundo de las baterías. Este avance tecnológico, propiciado mayormente por la industria de la telefonía móvil, ha permitido la creación de baterías con una relación peso/potencia y unas velocidades de carga hasta ahora desconocidas.

Disponer de baterías mas eficaces no sólo ha favorecido la aparición de bicicletas eléctricas, también ha favorecido la aparición de scooters, motos, coches y hasta minibuses eléctricos con prestaciones muy similares a los vehículos equipados con motores de combustión.

Es precisamente este desarrollo de los distintos tipos de vehículos eléctricos lo que me lleva a la conclusión paradójica de que las bicicletas eléctricas no van a tener un impacto apreciable en la movilidad urbana. 

Para mi la respuesta a la pregunta: ¿Quienes son los usuarios potenciales de una bicicleta eléctrica en la ciudad? es esclarecedora. No sólo se trata de una persona dispuesta a utilizar la bicicleta en sus desplazamientos urbanos, lo cual ya es, hoy por hoy, bastante limitante; sino que también es una persona que está dispuesta a pagar el incremento de precio que supone una bicicleta eléctrica; dispuesta a asumir el incremento de peso en su bicicleta y el incremento en el riesgo de robo. Y todo esto a cambio del beneficio de un pedaleo asistido limitado por una potencia de 250 W y una velocidad de 25 km/h. Sinceramente, no se me ocurre a quien le puede interesar.

Solamente se me ocurre un caso de uso en el que las bicicletas eléctricas podrían llegar a ser relevantes y sería en los servicios de préstamo de bicicletas. Este tipo de servicios pueden tener la suficiente economía de escala para ofrecer bicicletas eléctricas en su servicio y a buen seguro que serían recibidas de buen grado por los usuarios.

Aun así, dos puntualizaciones a esta conclusión a vuelapluma. 

La primera es que esta conclusión debe cambiar si en el futuro se avanza en dos frentes. Bicicletas eléctricas más baratas y mecanismos/baterías más ligeras aún. A fin de cuentas si la diferencia de precio y peso entre una bicicleta eléctrica y una bicicleta convencional se reduce a unos pocos euros los usuarios de bicicletas convencionales no tendrían argumentos para rechazar una bicicleta eléctrica.

La segunda es llamar la atención sobre el hecho de que las bicicletas eléctricas parecen estar de moda. Todo el mundo habla de ellas, casi todos los fabricantes tienen sus modelos de bicicletas eléctricas, en las tiendas de bicicletas ya están disponibles y en internet hay un montón de páginas dedicadas a ellas. Es decir, la tendencia del mercado apunta a que mi conclusión es equivocada. 

A cuidarse
Javier Arias González