viernes, 6 de junio de 2008

Reflexión después de mi primera Bici Crítica

El pasado Jueves 29 de Mayo participé por primera vez en una Bici Crítica madrileña. Y me gustaría hacer una reflexión sobre un detalle que me llamó la atención en el evento, el hecho de que se corte el tráfico al paso de la Bici Crítica.

El tráfico lo corta la policía y en muchas ocasiones los propios ciclistas que se paran en los cruces bloqueando la circulación al resto de vehículos hasta que hayan pasado todos los ciclistas.

Como era de esperar esto provoca un tremendo enfado entre los conductores y estos lo demuestran con su forma habitual, haciendo sonar el claxon, a lo que los participantes de la Bici Crítica contestan gritando: "yo pedaleo, no me cabreo", saludando y sonriendo. Aun así, no son pocas las situaciones de tensión que se generan con los conductores, con los agentes de la policía municipal (un participante fue identificado y amenazado con ser multado por obstrucción al tráfico en medio de una sonora protesta de los bicicríticos) e incluso con los propios ciclistas que bloquean el tráfico, empeñados en que el grupo siga circulando sin pararse cuando otros se empeñan en pararse en los semáforos que están en rojo para dejar pasar a los peatones.

¿Por qué se corta el tráfico en el recorrido de la Bici Crítica?. Esto es lo que yo me preguntaba mientras hacía el recorrido. En el momento que pude reunir algo de tiempo investigué mínimamente en internet y en la sección de preguntas frecuentes de www.bicicritica.es encontré que el motivo que se expone es que: "Pedalear juntitos, evitando la entrada de coches aumentan nuestra seguridad [....] Por nuestra seguridad es bueno cuidar que el grupo no se rompa, siguiendo la rueda del compa y asegurandonos que el de atrás nos sigue.". En wikipedia aprendí que esto tiene un nombre: Corking y en un par de visitas más aprendí que el Corking se práctica de manera muy desigual entre las masas críticas del mundo y que es una práctica habitualmente discutida.

Bien, a pesar de que no voy a ser muy original, quiero expresar mi opinión: Yo no estoy de acuerdo con que la Bici Crítica practique el Corking, en mi opinión la Bici Crítica debería integrarse en el tráfico y cumplir lo más estrictamente posible todas sus normas.

Entiéndaseme bien. Yo, que sólo he participado una vez en la Bici Crítica, no soy un experto en la materia, pero entiendo que el Corking sencillamente no sólo no es necesario sino que es contraproducente.

Yo, a la práctica del Corking, no le veo la ventaja y si muchos inconvenientes. Por un lado no entiendo por qué unos ciclistas que en su mayoría se mueven habitualmente por Madrid en bicicleta, que han llegado cada uno por su lado (a lo sumo en pequeños grupos) a un punto de la ciudad (la Cibeles) en bicicleta, necesitan desplazarse en grupo, por su seguridad, hasta otro punto de la ciudad para después dispersarse otra vez cada uno por su lado. ¿Qué sentido tiene? ¿Qué inconveniente tiene el que ese mismo grupo que se concentra en un punto se desplace hacia un punto final conocido cada uno a su ritmo, incluso cada uno con su propio recorrido? El propio tamaño de la Bici Crítica (por lo que se comenta en la lista de correo ésta fue una de las ediciones con más participación, unas 800 personas) provoca que por mucho que se rompa el grupo quien se sienta inseguro lo tendrá fácil para formar grupo con otros ciclistas más experimentados o seguros.

Por el otro lado, el que la Bici Crítica se integrase en el tráfico reduciría muchos de los inconvenientes que el Corking provoca, conductores enfadados, situaciones de legalidad para nada claras, agentes municipales estresados y "bici críticos" que aprovechan la masa para comportarse de manera irresponsable con sus bicicletas en la calle, etc.

Y aun así, todo esto no es comparable, en mi opinión, con la gran ventaja que supondría el que la Bici Crítica se integrase en el tráfico; y esta es la posibilidad de educar. Una Bici Crítica que se integra en el tráfico es una Bici Crítica que está educando a los ciclistas en una circulación responsable y segura, que educa a los conductores de otros vehículos en la presencia de la bicicleta en las calles y que impide a los agentes de la policía municipal darle al evento el toque de anomalía que supone el tráfico cortado por los propios municipales para dejar el paso a las bicicletas y, sobre todo, que educa a la ciudadanía en general que es posible una ciudad con bicicletas en las calles.

Dejar de apostar por una Bici Crítica con el mismo objetivo y formas parecidas a las del día de la bici que nuestro ayuntamiento organiza una vez al año para apostar por una Bici Crítica con el claro objetivo de educar a ciclistas, conductores, autoridades y a la sociedad en general aporta grandes beneficios en el largo plazo. Sería, en definitiva, apostar por una Bici Crítica que muestra una ciudad mejor (con las bicicletas circulando con normalidad por las calles) en vez de una que muestra una ciudad peor (con un atasco monumental, enfados y estrés).


A cuidarse
Javier Arias González
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